El Rab Eliyahu Benamozegh (1822-1900) y la conversión al judaísmo El Rab Eliyahu Benamozegh (1822-1900) y la conversión al judaísmo

El Rab Eliyahu Benamozegh nació en la ciudad italiana de Livorno. La comunidad judía de Livorno es una de las más jóvenes de Italia. Los primeros registros de la llegada de judíos a esa ciudad son de fines del siglo 16, cuando Fernando I de Médici, (1549 -1609), Duque de Toscana le concedió a los judíos de Livorno el derecho de ejercer su religión, algo que era poco común en esa época. La población judía original de Livorno era de Sefaradim que habían sido expulsados de España y vivían en los Balcanes, o de judíos que habían sido convertidos al cristianismo por la fuerza (anusim) y se habían trasladado a Livorno desde España o Portugal para practicar su religión abiertamente.

Cuando el Rab benamozegh nació, la ciudad tenía una poblacion judia de entre 7.000 y 10.000 miembro. Había sinagogas, escuelas judías, instituciones de caridad, etc. y una imprenta hebrea muy importante fundada en 1650.

Los padres del rab Benamozegh venían de Fez, Marruecos. Su padre Abraham, se casó con Clara Coriat a los 70 años (sic.) y falleció cuando Eliyahu tenia solo 4 años.  El rab Eliyahu fue educado en Torá por su tío y recibió su semijá, ordenación rabínica a los 18 años. Hablaba y escribía italiano, francés, español, inglés y por supuesto, hebreo.

El Rab Benamozegh dedicó su vida a enseñar y defender la Torá.

Un ejemplo:

En esos tiempos, alrededor de 1840, las ideas de los primeros reformistas judíos se expandían desde Alemania hacia toda Europa. El mensaje era que el judaísmo tradicional había pasado de moda y era un impedimento para la integración (asimilación) de los judíos europeos a la sociedad cristiana moderna. La orden del día era modernizar el judaísmo. ¿Cómo? Dejando solo su mensaje universal y eliminando todas las Mitsvot rituales, como la circuncisión, el Shabbat, el Kashrut, el Tefilín, etc. Como sabemos la mayoría de los lideres de la reforma, o sus hijos, terminaron abandonando completamente el judaísmo, y muchos, convirtiéndose al cristianismo.

Gran parte de la obra de Ribbí Eliyahu Benamozegh se concentra en demostrar la preeminencia del judaísmo y que la Torá no es moderna sino eterna. Uno de los libros más importantes del Rab Benamozegh se llama “Morale Juive et Morale Chrétienne…” (“La moral judía y la moral cristiana, un examen comparativo seguido de algunas reflexiones sobre los principios del islam”). Este libro fue publicado en Paris, 1867.

En este libro el Rab Benamozegh explica que aunque el cristianismo y el islam se basaron en la ética judía, terminaron desviándose de ella. El Rab Benamozegh critica que estas religiones, que supuestamente venían a reemplazar al judaísmo, decidieron ignorar que el judaísmo original todavía sigue existiendo. Y encima, para justificar la existencia de esas nuevas religiones, se han dedicado a combatir la religión judía y perseguir, destruir o convertir a los judíos a esas nuevas religiones.

Una breve cita. "El cristianismo siempre ha sido un hebraísmo fragmentado, desprovisto de los elementos que lo vinculan a la vida práctica de este mundo… Mahoma formuló y diseño el mundo por venir [el infierno y el paraíso en el islam YB] como un reflejo de lo que vio en este mundo. Proyectó los dolores, los deseos y los caprichos de este mundo, el materialismo y los placeres de la carne, en el mundo después de la muerte. … el Islam adoptó del judaísmo principalmente su lado social y político, mientras que el cristianismo prefirió adoptar su aspecto espiritual y metafísico [y dejó de lado su aspecto practico y político YB]".

En otras palabras: mientras los judíos reformistas de Alemania se esforzaban para demostrar que el judaísmo había pasado de moda, y se desvivían por ser aceptados por la sociedad gentil, el Rab Benamozegh demostraba que el judaísmo era la verdadera religión. El primer, único y último “pacto” que Dios hizo con un pueblo, lo hizo con el pueblo de Israel.

Hay que entender que en el pasado era inconcebible que un judío se atreviese a “defender: sus ideas en el aspecto religioso, y mucho menos que se atreviese a sugerir que las otras religiones “bíblicas” son meras imitaciones fragmentarias de la Torá.

El rab eliyahu Benamozegh es un ejemplo más de esos gigantescos Jajamim Sefaradim que han contribuido tanto al pensamiento judío moderno y han sido completamente olvidados.…


Todavía no comencé a escribir sobre la postura del Rab Benamozegh respecto a la conversión al judaísmo….creo que lo dejamos BH para mañana.


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El Rab Benamozegh y cómo cumplir la Torá sin ser judío Por Rab Yosef Bittón

Creo que una de las mayores contribuciones del Rab Benamozegh al judaísmo moderno fue su actitud hacia la conversion al judaísmo. En ese entonces, de mediados a fines del siglo XIX, no había muchos no-judíos interesados en convertirse al judaísmo. Todo lo contrario, muchos judíos Europeos se bautizaban para ser aceptados en la sociedad cristiana.

Ser judío no acarreaba ningún privilegio. No existía un Estado de Israel que acogiera y protegiera a los judíos, como existe hoy.  En Europa ser judío era también peligroso. Recordemos que entre 1881 y 1905 hubo más de 200 progroms en Kiev, Varsovia, Odessa y miles de judíos fueron masacrados.

Sin embargo siempre existieron casos individuales, personas muy bien educadas en su propia religion, que entendían que el judaísmo es la “religión original”, el primero, único y último pacto de un pueblo con Dios. Y estos individuos estuvieron dispuestos a tomar la impopular y peligrosa decisión de convertirse a la religión de Moshé.

Uno de los casos más celebres de esta disposición a la conversión al judaísmo fue el de Aime Palliere. Nacido en Lyon, Francia en 1868, Aime Palliere se crió en el seno de una familia católica muy devota y desde una temprana edad demostró una gran inclinación por la religión. Primero fue por el catolicismo y luego por el protestantismo. Pero sus inquisitivos estudios y sus dudas acerca de la doctrina de la trinidad (1 Dios=3 dioses?) y una visita a la Sinagoga de Lyon en Yom Kippur lo inspiraron a buscar convertirse al judaísmo. Y así fue como decidió comunicarse, primero por correo, con el Rabino Eliyahu Benamozegh.

Palliere eventualmente viajó a Livorno, Italia, y se encontró con el ya anciano Rab Benamozegh en persona y le manifiesto su voluntad de convertirse. El Rabino Benamozegh, fiel a la tradición no-misionera del Judaísmo, lo disuadió de la idea de la conversión. Y le explicó que si un individuo no-judío cree en la verdad de la Torá y su deseo es hacer la voluntad de Dios, basta con que cumpla las siete Mitsvot de Bené Noaj, esto es, “Siete Preceptos Universales”.  El Rab Benamozegh que conocía muy bien otras religiones, le explicó al joven Palliere en su propio lenguaje, que siguiendo estas leyes un no-judío obtiene lo que se llama en otras confesiones “su salvación” (lo que en hebreo es jayé haolam habbá, la vida en el mundo por venir).

Para el joven Palliere las palabras del Rab Benamozegh tuvieron mucho sentido. Palliere, por un lado, descreía de las religiones bíblicas que pretendían “reemplazar al judaísmo”, como si el judaísmo original, el de los 5 libros de Moshé, ya no existiera más. Pero por el otro lado estaba profundamente apegado a su madre y a sus parientes y amigos ¿Cómo podría él separarse de todos ellos convirtiéndose al judaísmo? Y aparte, se preguntaba, ¿Por qué si solo la fe judía es la verdadera, Dios lo creó no-judío?
Las palabras del Rab Benamozegh –que acuerdo a la ley de Moisés, cuando una persona no judía desea hacer la voluntad del Dios de Israel,debe adoptar  la “alianza”, el “pacto” de Dios con la humanidad– tenía absoluto sentido, en términos prácticos y filosóficos.

Palliere nunca había oído hablar de una religión que ofreciera “la salvación” a aquellos que no formaban parte de ella. En otras religiones NO se concibe este tipo de alternativas. Para alcanzar “la salvación” uno necesariamente tiene que pasarse por completo a esa religión y ser parte de ella.  Palliere se dio cuenta de que solo la fe judía poseía la amplitud y convicción como para ofrecer esa alternativa. El rabino Benamozegh le dijo también que “el futuro de la raza humana está en esta fórmula [los preceptos Noájicos]. Si te convences de ello, serás mucho más valioso para Israel que si te conviertes a la Torá de Israel. Ya que te transformarás en un instrumento de la Divina Providencia para toda la humanidad.”

La simple solución que aportó el rab Benamozegh es extremadamente importante. Especialmente en nuestros tiempos donde tantos individuos no-judíos descubren que a pesar de todos los enormes esfuerzos que han hecho otras religiones durante siglos para eliminar al judaísmo y a los judíos con el FIN DE JUSTIFICAR ASI SU TEOLOGIA DE REEMPLAZO, el pacto bíblico original en realidad, ¡nunca ha sido reemplazado! Y que nuestros antepasados pagaron con sus vidas (persecuciones, progroms y holocaustos) para mantener esta verdad.

Aime Palliere se convirtió así en un “Ben Noaj”, un observante de la ley “Mosaica” de Noé.
Ahora bien ¿Cuáles son esas siete leyes de Noaj?

Eso, B’H, mañana…


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EL RAB ABRAHAM DE CASTRO y EL PURIM DE EGIPTO Por Rab Yosef Bittón




 “יכולין בני עיר לתקן בהסכמה ובחרמות עליהם ועל זרעם והבאים אחריהם מעתה ועד עולם לעשות פורים יום שנעשה להם נס, ואפילו אם הולכים לשכון בעיר אחרת לא תסור מעליהם התקנה ההיא עד עולם. הר משה אלשקאר סימן מט
(כף החיים סיתרפו סק י)

Lo primero que viene a la mente cuando escuchamos acerca de Mitsrayim (Egipto) es la festividad de Pésaj. Pero los judíos oriundos de Egipto asocian a Mitsrayim con la festividad de Purim. No con el Purim de Mordejay y Ester sino con el Purim de Rabbi Abraham de Castro. Esta festividad “local”  es conocida como Purim Mitsrayim, y conmemora lo acontecido en la ciudad de El Cairo, Egipto, en 1524. La comunidad de los judíos oriundos de Egipto celebran esta festividad el día de hoy, el 28 de Adar.

A lo largo de la historia de nuestro pueblo, no pocas veces ocurrió que ciertas comunidades judías fueron amenazadas o sentenciadas al exterminio total. Estas sentencias provenían generalmente de un soberano que proyectaba su odio contra los judíos de esa ciudad, país o reinado (el “Hamán” de turno). Muchas comunidades, al sobrevivir estas desgracias y ver la mano de HaShem en su milagrosa salvación, declaraban ese día como un “Purim comunitario”, local, para que esa comunidad festejase y recordase el milagro de su salvación año tras año.

Hay decenas de comunidades que festejan o festejaban estos mini Purim. Por ejemplo, los judíos que celebran el Purim de Castilla (1339) o el Purim de Zaragoza (1380) o el Purim de Frankfurt (1616), entre otros . En estos Purim, las comunidades omitían el tajanún (súplicas que se realizan después del rezo de la Amidá), realizaban banquetes y entonaban canciones  compuestas especialmente para dichas ocasiones.

En algunas comunidades hasta practicaban los mismos preceptos observamos en el Purim “verdadero”, Mishloaj Manot y Matanot Laebiyonim.

El “Purim Mitsrayim” contiene un elemento más. Los sabios de Egipto de esa generación establecieron leer, durante todas las noches del 28 de Adar, una “meguilá” que relata toda la epopeya de su salvación. Los primeros rabinos que escribieron acerca de estos “Purim locales” fueron coincidentemente los grandes Rabinos de Egipto de aquel entonces. En su responsa halájica, pregunta 49, el Rab Moshé Alashqar (1466-1542), trayendo varias pruebas del Talmud, llegó a la conclusión que las comunidades tienen la autoridad halájica para declarar un día festivo de Purim local para ellos y sus futuros descendientes. El Rab Hayim Benveniste (1603-1673, Keneset haGuedolá, Tur 686:1) escribió que también Rabbi David Ibn Zimrá (el Radbaz, 1479-1573), que fue Gran Rabino de Egipto, dictaminó lo mismo. Si bien el Rab Jizquiá de Silva (1659-1698, Perí Jadash, O. J. 496:14) disiente con ellos, la mayoría de los rabinos siguen la opinión del Rab Alashqar y el Radbaz, y en nuestros días así lo dictaminó también el Rab Obadia Yosef (Iabía Omer tomo 10, O.J. 53).

Contemos en resumen lo relatado en la “meguilá” de Purim Mitsrayim.

Era en los días de Solimán el magnífico, el sultán del Imperio otomano. En 1523, el sultán nombró como gobernador de Egipto a Ahmed Pasha, que explotó corruptamente a sus súbditos  egipcios, enriqueciéndose con el dinero del pueblo. Ahmed Pasha fue víctima de su propia megalomanía y le ordenó al ministro de la casa de la moneda otomana en Egipto, que era el Rab Abraham de Castro, que grabara su nombre e imagen en las monedas, con la intención de rebelarse contra Solimán y proclamarse sultán de Egipto. El Rab Abraham de Castro se escapó a Estambul para avisarle al sultán lo sucedido. Mientras tanto, Ahmed fue fortaleciendo su propio ejército, atacó a los soldados fieles al sultán y se autoproclamó sultán de Egipto. Muchos de sus soldados saquearon y atacaron el barrio judío matando a varios miembros de la comunidad. Poco después, impuso a la comunidad judía impuestos imposibles de afrontar y amenazó matar a todos los miembros de la comunidad judía local si no pagaban la fortuna que él exigía.  El 17 de Adar del 1524 (5284), al no cumplir la comunidad judía con el pago de los impuestos, decretó la pena de muerte para todos los judíos de El Cairo, la cual se iba a aplicar los días siguientes. Los Yehudim se congregaron, clamaron y suplicaron a HaShem para que los salve. Al día siguiente, el 18 de Adar, un grupo de soldados fieles al Sultán se reorganizaron y atacaron el palacio de Ahmed. Ahmed se escapó y los rebeldes tomaron el palacio en nombre del Sultán. A los pocos días llegaron a Egipto 12.000 soldados de parte del sultan, enviados a partir de la denuncia del rab de castro. Los soldados capturaron a Ahmed y lo mataron el 28 de Adar de 1524. Ese 28 de Adar fue un día de salvación, regocijo y alegría para los judíos de Egipto, y lo declararon como “Purim Mitsrayim”, un día de celebración para ellos y sus descendientes.


Tras estos sucesos, el Rab Abraham de Castro, fue nombrado por Solimán el magnífico como gerente del tesoro real. Por pedido del Rab Abraham, el Sultán Solimán, que gobernaba todo Medio oriente, mando a construir las murallas de protección que rodean hasta el día de hoy la Ciudad Vieja de Jerusalem. Estas murallas fueron un gesto de agradecimiento del Sultán al Rab Abraham de Castro, que demostró su fidelidad con el gobernante otomano. El Rab Abraham fue querido por toda su comunidad, y a su vez muy conocido por su gran filantropía. Rabbi Abraham fue el padre de uno de los jajamim más grandes de la historia de Egipto, el famoso Rabbi Yaaqob de Castro, el Mahariqash (1525-1612).



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El Rab Jayim ben Attar, y abuelos que inspiran a sus nietos Por Rab Yosef Bittón

El Rab Jayim ben Attar, conocido también como el Or HaJayim haQadosh, nació en la ciudad de Salé, en la costa occidental de Marruecos, en el año 1696.  Su padre era Moshé ben Attar, un gran estudioso de la Torá. Desde los 9 años el Rab ben Attar estudió con su abuelo, que se llamaba igual que él. Según cuenta el mismo Rab, por las noches estudiaban juntos Guemará y luego su abuelito rezaba y lloraba implorando a HaShem para que termine nuestro exilio, regresemos todos a Israel y presenciemos la construcción del Bet haMiqdash.

La familia del Rab Ben Attar gozaba de un muy buen pasar económico, lo que le permitió al Rab Jayim dedicarse de lleno al estudio. Con el tiempo el Rab Ben Attar creció en su conocimiento de Torá y transformó su casa en un Bet Midrash, una academia de Torá donde todo el que quisiera podia venir a estudiar, durante cualquier hora del día o de la noche. El Rab Ben Attar también ayudaba a los necesitados, a los pobres, a las viudas y a los huérfanos. Todos los jueves el Rab ben Attar hacia Shejitá a una vaca y repartía la carne entre los alumnos de su Bet Midrash y los pobres, para que todos tuvieran carne para comer durante Shabbat.

El Rab ben Attar vivió en Marruecos durante 40 años, que no fueron nada fáciles.  En primer lugar porque el Rey de Marruecos se ensañó contra su familia y confiscó toda su fortuna. Esto hizo que el Rab ben Attar tuviera que irse de Salé hacia la ciudad de Fes, donde vivió durante el año 1738. Ese año, una gran hambruna azotó la ciudad lo que generó una epidemia y el Rab tuvo que refugiarse en el el norte en la ciudad de Tetuán.  Estando allí tomo una decisión crítica para el resto de su vida:  decidió ir a vivir a la tierra de Israel.  Su ambicioso plan era fundar una Yeshibá en Yerushalayim, y ya contaba con más de 10 estudiantes que viajarían con él.  En esos tiempos la vida para los Yehudim en Yerushalayim era muy difícil. No había pan ni trabajo, y las epidemias azotaban la ciudad frecuentemente. Los Yehudim también sufrían de las perpetuas persecuciones y abusos los gentiles que dominaban la ciudad.

La única posibilidad para fundar una Yeshibá sostenible en Yerushalayim era contar con la asistencia de los judíos que vivían en Europa. El Rab ben Attar viajó entonces a la ciudad de Livorno, Italia, donde había una comunidad judía prospera,  y generosa con todo lo que tuviera que ver con ayudar a Yehudim a emigrar y establecerse en Israel, y particularmente  en Yerushalayim.

El Rab Ben Attar estuvo casi 3 años en Italia. Dictaba clases de Torá y atraía multitudes con su conocimiento y carisma. La comunidad de Livorno le imploró que se quedara allí y se estableciera como Rab de ellos en Livorno. Le ofrecieron que hiciera allí su Yeshibá, que no le faltaría nada. Pero el Rab ben Attar renunció a esos privilegios y confirmó que su destino era Erets Israel.  Personalmente, pienso que lo que inspiró al Rab ben Attar para querer vivir en Erets Israel y renunciar a todo el confort que le ofrecían en Livorno fueron las noches que pasó con su abuelito, viéndolo llorar por la reconstrucción de Yerushalayim y el Bet haMiqdash. Las melodías y los llantos de su abuelo, deben haber hecho florecer en el pequeño Rab Jayim un gran amor y añoranza por Erets Israel…

En 1741 el Rab ben Attar partió hacia Israel con 30 alumnos y sus familias. La mayoría de sus alumnos eran de Marruecos, otros de Algeria y algunos de Italia. Entre esto últimos estaba el Rab Abraham Ishmael Jay Sanguinetti, que escribió el diario de la travesía desde Italia hacia Israel, y todo lo que pasó hasta que llegaron a Yerushalayim.  Al principio el contingente llegó y se estableció en la ciudad de Acco (Acre), cerca de Haifa. Yerushalayim estaba pasando por momentos muy malos en cuanto a las condiciones sanitarias de la ciudad y muchos morían víctimas de plagas y epidemias.

En 1742 las condiciones en Yerushalayim mejoraron un poco, y en el mes de Tamuz el rab Ben Attar y sus discípulos llegaron y se establecieron el Jerusalem. Allí el Rab ben Attar concretó su sueño y fundó su Yeshibá, a la cual llamó “Keneset Israel”, el mismo nombre de la comunidad de Livorno que los ayudaba económicamente.  El Rab ben Attar se convirtió en el líder rabínico mas importante de la ciudad, y parte de enseñar Torá, también se dedicó a asistir a los necesitados. En muy poco tiempo y con la ayuda de sus seguidores de Italia, logró que la comunidad judía de Yerushalayim creciera en tamaño y prosperidad. Algunas fuentes indican que muchos Jasidim que llegaban de Europa a Yerushalayim, alumnos del Ba’al Shem Tob, fueron muy cercanos al Rab ben Attar, y fueron ellos que lo llamaron “HaOr haJayim haQadosh” (el santo).

El Rab ben Attar escribió 3 libros principales:

1. Or HaJayim, un comentario sobre la Torá que tiene una particularidad. Este libro es leído y muy valorado por Sefaradim y Ashkenazim por igual, algo que no fue muy común, especialmente en esos tiempos.

2. Un libro sobre el Talmud: Jefets HaShem.

3. Un libro sobre Yoré De’á, Perí To-ar.

Tuvo alumnos brillantes. Entre ellos, y aunque por breve tiempo, el famoso Rab Jayim Yosef David Azulay, החידא.


Lamentablemente, el Rab ben Attar sólo llegó a vivir Yerushalayim por un poco más de 11 meses. Falleció el 15 de Tamuz ( 6 de Julio) de 1743, cuando el Rab solo tenía solo 47 años.  Su alma seguramente se elevó hacia la Yerushalayim celestial, y su restos fueron enterrado en el Monte de los Olivos (Har haZetim), Jerusalem. Su tumba permanece allí hasta el día de hoy. 



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Rab Yom Tob Tsahalón y el primer libro que se imprimió en la Tierra de Israel Por Rab Yosef Bittón

El Rabino Yom Tob ben Moshe Tsahalón (1559 -1619), también conocido por sus siglas מהריטץ, era estudiante de los rabinos Moshé de Tirani (el Mabbit) y del rabino Moshé Alshej haQadosh. Es muy posible también que hay estudiado ocasionalmente con el rabino Yosef Caro, autor del Shulján ‘Aruj.

El Rab Tsahalón fue un niño prodigio. No solo por su precoz inteligencia sino principalmente por su apasionada dedicación al estudio de la Torá, cuando era un adolescente, tal como el mismo Rab lo cuenta en la introducción a uno de sus libros Maguén Abot. Refiriéndose a su aprendizaje con el Rab Mabbit y con el Rab Alshej, dice: “Me dedicaba a estudiar de noche, de día y de tarde, sin pausa…apegándome al polvo de los pies de las dos grandes luminarias [sus 2 maestros] y bebiendo con sed sus palabras y enseñanzas… [Durante todo ese tiempo] no descansé ni reposé y solo me dediqué a aprender los juicios Divinos [las leyes de la Torá]…. sufrí la burla de mis compañeros, que cuando veían que yo me encaminaba por estos buenos caminos, me despreciaban porque yo no hacia todo lo que los jóvenes de mi edad solían hacer… pero no me distraje… ya que mi mayor deleite siempre fue dedicarme a aprender los fueros Divinos…”

El esfuerzo dio sus frutos. Con solo 20 años el joven Rab Tsahalón comenzó a escribir sus Pesaquim o Respuestas Rabínicas, algo reservado para Rabinos muy experimentados.

Tenemos evidencias de que a los 25 años algunos de los rabinos más importantes de esos tiempos, como el Rab Shemuel Yafé de Constantinopla (1525-1595) consultaban con el joven Rab Tsahalón para saber su opinión en todo tipo de casos de jurisprudencia rabínica.

Algunas de esas respuestas fueron publicadas en lo que es el libro más famoso que se publicó del Rab Tsahalón She-elot Utshubot Maharitats. Este libro es una colección de preguntas y respuestas Rabínicas, sobre temas de ritual judío o temas jurídicos.

לקח טוב
Uno de los libros menos conocidos del Rab Tsahalón, que quizás el más fascinante, es un comentario sobre Meguilat Ester, el Libro de Ester. El nombre del libro es “Leqaj Tob” y tengo 3 motivos para afirmar que este es un libro fascinante.

1. El Rab Tsahalón publicó este libro en el año 1577. Teniendo en cuenta que nació en el año 1559, vemos que cuando publicó este libro tenía 18 años! Lo cual quiere decir que escribió este libro en su temprana adolescencia.

2. Lo que hace que este libro sea realmente excepcional es que fue el primer libro publicado en la tierra de Israel! Me explico: hasta el año 1577 no habían imprentas en Israel. Los libros judíos se imprimían especialmente en Italia (Roma, Ferrara, Venecia) o Turquía. La primera imprenta en la historia de Israel fue establecida en la ciudad de Tsefat por el Rab Eliezer ben Ytsjaq Ashkenazi, que ya había trabajado en este oficio en Lublin (Polonia) y Constantinopla (Turquía). De cualquier manera, esta imprenta no duró mucho tiempo, solo diez años, en los cuales solo se pudieron imprimir el libro de Rab Tsahalón y otros 5 libros.

3. Finalmente, como todo buen libro, lo que hace que este libro sea fascinante es su contenido. El Rab Tsahalón basa su comentario en dos elementos fundamentales: 1. Las ideas de los rabinos del Talmud y el Midrash y 2. El análisis agudo y minucioso del lenguaje Bíblico, donde muchas veces, un nuevo significado puede ser descubierto releyendo el mismo texto con un “microscopio mental”, que analice los detalles casi imperceptibles de algunas palabras hebreas. Veremos un ejemplo de este tipo de análisis.

Este es el texto que se encontrará en TODAS las traducciones de Meguilat Ester, 3:2 “Todos los oficiales que estaban en la corte del Rey se arrodillaban y postraban ante Hamán, porque el rey así lo había ordenado… pero Mordejai no se arrodilló ni se postró [ante Hamán].”

Una de las preguntas más difíciles de resolver en la comprensión del Meguilá es ¿por qué Mordejai no se inclinó ante Hamán, cuando el mismo Rey, aparentemente, fue quien dio esa orden? El Midrash explica que Hamán llevaba colgado de su cuello un ídolo, lo que lo convertía así en un representante (virtualmente, una encarnación humana) de ese dios, y por lo tanto, arrodillarse ante Hamán equivaldría a idolatría. La pregunta entonces es : ¿Por qué Mordejai se quedó en la corte del rey? Si no se podía arrodillar ante Hamán, tenía que haber renunciado a la corte y no poner en peligro a los demás judíos del imperio Persa.

El Rab Tsahalón (pag. 34) observó que las últimas palabras que describen lo que hacia Mordejai están escritas en tiempos futuro, y aunque en muchos casos como éste, este tipo de futuro-continuo se puede considerar como pasado, en este caso particular debemos preservar la conjugación original. Así, este Pasuq estaría diciendo: “Todos los súbditos del rey se arrodillaban y se postraban ante Hamán, porque así lo había ordenado el Rey, pero Mordejai no tenía que arrodillarse ni postrarse”. El Rab Tsahalón explica que el Rey le había dado un permiso especial, para que Mordejai, por ser judío, no tuviera que arrodillarse ante el semi-dios Hamán. Esta explicación, por lo que yo sé, es única y original del Rab Tsahalón. Y resuelve una importante pregunta.


Los demás detalles de este tema y otros comentarios del Rab Tsahalón se pueden encontrar en su libro Leqaj Tob que ofrecemos aquí, gentileza de hebrewbooks.org. 


Fuente: http://halaja.org



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