El Rab Tam ibn Yejiá (1475-1542) y el incendio de Constantinopla Por Rab Yosef Bittón

El Rab Tam ibn Yejiá fue uno de los Rabinos más importantes de su generación.  Nació en Lisboa, Portugal,  en 1475. En 1496, cuando los judíos Portugueses tuvieron que decidir entre convertirse al cristianismo o dejar el país, el Rab Tam escapó hacia la ciudad de Constantinopla, hoy en día Istanbul, Turquía.  Allí, por algunos años miembro de la corte rabínica del famoso Rab Eliyahu Mizraji (ראם). Después de la muerte del Rab Mizraji, el Rab Tam heredó ese cargo y fue asignado como el líder espiritual de la comunidad judía de Turquía.

Las relaciones del Rab Tam con el gobierno de Turquía eran más que buenas. En primer lugar porque el Rab Tam era también un muy reconocido médico, y llego a ser uno de los doctores de mayor confianza del Sultán Suleimán El Magnífico (1494-1566), que fue el Sultán que permaneció por más tiempo a la cabeza del Imperio Otomano. En segundo lugar, porque el Rab Tam dominaba perfectamente el idioma turco y el árabe, y era un reconocido experto en ley islámica (sic).  Así escribió su hijo, Gedalia ben Tam (Rab de Salónica, Grecia) en su libro de historia judía Shalshelet haQabbalá  “el conocimiento de mi padre en la ley islámica era tan grande que los jueces musulmanes [=Imanes] frecuentemente consultaban con él con respecto a sus decisiones”.

En ese entonces, todos los países del Medio Oriente, incluyendo Siria, Egipto y también Israel, estaban bajo el dominio del Imperio Otomano. De manera que ser el rabino principal de Turquía le confería al Rab Tam también la autoridad rabínica sobre todos los rabinos del Medio Oriente. Así, el Rab Tam, no sólo era consultado por individuos sino también por sus colegas de todo Medio Oriente, quienes buscaban su veredicto cuando había algun debate o discusión entre ellos. El veredicto del Rab Tam era aceptado por los Rabinos de su generación como la última palabra.

La importancia del prestigio del Rab Tam en la corte de Suleimán el magnifico no puede ser subestimada tampoco desde el punto de vista politico.  Gracias a las excelentes relaciones del Rab Tam con el Sultán, todas las comunidades judías del Medio Oriente gozaban del favor del Sultán y del imperio Otomano, lo cual muchas veces significaba la diferencia entre la vida y la muerte de judíos, o la destrucción o supervivencia de comunidades judías enteras.

El Rab Tam fue un escritor muy prolífico.  Uno de sus alumnos , el Rab Binyamin Motal, escribió que el Rab Tam compuso:… “El libro Ma’ase Nisim, un comentario sobre el Rif. El libro Al haNisim, un comentario sobre el Ran. También escribió un libro muy extenso con los registros de todos sus veredictos Halájicos. Una recopilación de miles de preguntas Halájicas, que le fueron enviadas desde todas partes del mundo, y sus respuestas que incluyen sus análisis y veredictos.   Escribió ademas decenas de miles de explicaciones de la Gemará, comentarios a la Torá y a los Midrashim, sermones y libros de ciencia, etc.”

El lector se preguntará, ¿Cómo es posible que un Rabino que fue tan famoso y prolífico en su tiempo (en mi opinión un “Maimonides del siglo 16”)  sea tan poco conocido en nuestro tiempo?

Creo que hay dos respuestas posibles para esta pregunta: La primera es que lamentablemente la mayoria de los rabinos Sefaradim son ignorados y desconocidos. Esta injusticia histórica se está revirtiendo y aunque todavía queda mucho por hacer, poco a poco los Jajamim Sefaradim son cada vez más y mejor conocidos. La segunda respuesta es que, en el caso particular del Rab Tam ibn Yejiá, hubo un factor trágico que contribuyó a que su nombre cayera en el olvido. En el año 1541 hubo un terrible incendio en la ciudad de Constantinopla.  Este incendio que se cobró muchas vidas, también consumió virtualmente todos los libros del Rab ibn Yejiá. Tanto fue el dolor que sufrió el Rab Tam al ver la obra de toda su vida consumida por el fuego, que de acuerdo a lo que expresan sus alumnos, su muerte en 1542 se debió en parte a la tristeza y el pesar que sufrió por la perdida de sus manuscritos.

Todo lo que nos quedó de la obra del rab Tam es una pequeña recopilación de algunos de sus comentarios sobre el Rif, Derej Tamim, y una colección de sólo 213 respuestas rabínicas en un libro Ahole Tam, publicado por su nieto, Don Tam ben Gedalia, en Venezia, Italia, 1620.


Fuente: http://halaja.org



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