-Parte 2- DOÑA GRACIA MENDES (1510-1569) Y LA BIBLIA DE FERRARA por Rab Yosef Bittón

Ayer comenzamos a escribir sobre Beatriz de Luna Mendes, conocida  luego como Doña Gracia Mendes Nasí.  Contamos que Beatriz se trasladó de Portugal a Amberes (hoy en Bélgica) y continuó allí la exitosa empresa comercial y financiera de su fallecido marido Francisco Mendes. Beatriz utilizó su dinero e influencia para ayudar a sus hermanos judíos a escapar de Portugal y llegar a Turquía. En Amberes, que pertenecía en ese entonces al  Imperio de Carlos V de España, Beatriz todavía seguía ocultando su condición y observancia judía.  Mientras estuvo allí a cargo de la empresa de su fallecido marido, Beatriz trató comercialmente con el rey Enrique II de Francia, con el mismísimo emperador Carlos V, con su hermana María, que era la gobernadora de los Países Bajos, con los Papas Pablo III y Pablo IV y con el Sultán turco Suleimán el Magnífico. Estos negocios involucraban actividades comerciales, préstamos a los monarcas y sobornos a la iglesia para que la inquisición no persiguiera a los judíos anusim (conversos contra su voluntad) en España y Portugal.

La historia de Beatriz en Flanders es fascinante, pero demasiado  larga para relatar. Quien quiera saber más detalles sobre la increíble vida de esta señora puede leer el libro de Cecil Roth “Doña Gracia” o el libro “La Mujer que desafió a los Reyes” de Andrée Aelion Brooks, ambos libros en ingles.

Diremos brevemente que en 1544 Beatriz escapó de los Países Bajos (y del Imperio de Carlos V donde regía la Inquisición)  y se instaló en la República de Venecia. Allí fue my bien recibida ya que su compañía comercial beneficiaba inmensamente a esta ciudad. Venecia ofrecía a los judíos conversos garantías para que pudieran dirigir sus negocios sin ser molestados por la iglesia. Sin embargo,  los que querían vivir abiertamente judíos debían vivir en ghettos.

Beatriz continuó allí con sus negocios con muchísimo éxito. Ella y su cuñado y su sobrino Yosef Nasí,  seguían en el comercio de importación y exportación de pimienta, granos y textiles.

De Venecia se trasladó a Ferrara.  Ferrara era (creo…) la única ciudad de Europa en la cual se les permitía a los judíos practicar libremente su religión.    Esta ciudad-estado estaba ansiosa de recibir a la familia Mendes. El duque Ercole II aceptó todos los términos de Beatriz para que su familia  se instalaran allí. Y fue en Ferrara, en el año 1549 donde “Beatriz” se transformó en “Gracia” (Janá) Mendes o Nasí (su apellido judío de soltera) y por primera vez en su vida pudo practicar abiertamente su judaísmo.  Allí fue también cuando Ana, su hija, cambió su nombre por “Reina” (tanto “Gracia” y “Reina” eran nombres típicos sefaradíes).

La comunidad judía de Ferrara estaba compuesta íntegramente por Sefaradim que llegaron de España.   La vida privilegiada y dedicada a la Tora y Ma’asim Tobim (filantropía) de los judíos de Ferrara, como la describe Cecil Roth, merece  un articulo aparte. Digamos brevemente que las familias más prestigiosas y acaudaladas de la ciudad como los Abarbanel (los hijos del Rab Don Isaac Abarbanel), los Modena y los  Nasí eran benefactores de cuanta causa judía se presentara. La casa de estos mecenas y filántropos estaban siempre abiertas para recibir a los Talmidé Jajamim (Rabinos y estudiosos de la Torá), apoyándolos económicamente y facilitándoles acceso a algo muy preciado y difícil de encontrar en esa época:  bibliotecas con libros y manuscritos judíos, que estas familias adineradas poseían en sus casas.  En esos días existía una incipiente pero comunidad judía, en su mayoría refugiados sefaradíes , en Erets Israel, en Yerushalayim y especialmente en Tsefat (Safed). Entre estos gigantes de Torá estaba por ejemplo, el rabino Yosef Caro (1488-1575), sus maestros, como rabbi Ya’aqob Berab, y sus alumnos, como rabbi Moshé Alshej haQadosh y otros genios de la Torá y de la Qabbalá. Los judíos de Ferrara apoyaban a las colonias judías y a las academias Rabínicas de Tsefat y Yerushalayim.

Uno de los proyectos más importantes que apoyó Doña Gracia fue el financiamiento de libros judíos en español. Para que fueran accesibles a los “conversos” que no sabían hebreo.  En 1552 Doña Gracia financió el “Libro de oraciones para todo el año”, escrito por el rab Yom Tob Atias, conocido anteriormente con su nombre de “converso”: Jerónimo de Vargas.  También financió la publicación de  “La Consolación para las Tribulaciones de Israel”, escrito por el Rab Samuel de Usque, publicado en 1553. Ese mismo año estos dos rabinos  estuvieron a cargo de la primera traducción “judía” de la Biblia al español antiguo. La famosa “Biblia de Ferrara”.  En la introducción ambos Rabinos le escribieron una emocionante carta de agradecimiento.


En Ferrara, Doña Gracia continuó ayudando a los “conversos” de Portugal y España a escapar de la inquisición.  En 1553 ella y su familia se trasladaron a  Turquía.


Fuente: http://halaja.org



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