Rab Shelomo ibn Virga y el sufrimiento de los judíos de España Por Rab Yosef Bittón

El Rab Shelomo Ibn Virga fue rabino, historiador, astrónomo y un médico muy famoso. Nació en España (probablemente en Sevilla) en 1460. Era el sobrino del rabino Yehudá Ibn Virga y el padre del rabino Yosef Ibn Virga, autor del famoso libro sheerit-yosef  sobre la metodología del Talmud (el apellido sefardí “Ergas/z” viene de esta prestigiosa familia Virga o Vergas).

En 1492, el año de la expulsión de España, el Rab Virga fue uno de los muchos judíos (probablemente, más de 100 mil) que abandonaron España y escaparon a Portugal, donde el rey Joao les dio la bienvenida. Como sabemos, en 1496 el nuevo rey Manuel revirtió esta buena actitud hacia los judíos, los convirtió por la fuerza al cristianismo y estableció los tribunales de la Inquisición en Portugal para prohibir y sancionar toda forma de práctica judía.

Entre las muchas cosas importantes que hizo, el rabino Virga  fue en una misión a las comunidades españolas para recaudar fondos para el rescate de los prisioneros judíos de Málaga. Él también trató de salvar a los niños judíos que fueron secuestrados en Portugal por la orden del rey Manuel para ser enviados a la isla de Santo Tomé y convertirlos al cristianismo. El rabino Ibn Virga también fue testigo de la masacre de los judíos de Lisboa, en 1506. En ese mismo año, se escapó a Turquía donde completó su famoso libro Shebet Yehuda, “El cetro de Yehudá.”

EL LIBRO SHEBET YEHUDA

En este libro el autor describe las persecuciones, tribulaciones, expulsiones, masacres y matanzas que los judíos sufrieron desde los tiempos de Marco Antonio (1er siglo AEC) hasta sus propios días (el comienzo del siglo 16). El libro fue publicado por el hijo del autor, Rabí Yosef Ibn Virga, en Adrianópolis en 1554.

Shebet Yehuda contiene 64 capítulos. A excepción de dos capítulos (el capítulo 42 que describe la ceremonia de instalación del exilarca babilónico “resh galuta”, y el capítulo 64, donde se describe el Bet-haMiqdash construido por Shelomó HaMélej) el libro trata de las persecuciones y matanzas de los judíos de España. Pero el autor también se refiere a los progroms y expulsiones de los judíos en Italia, Francia, Inglaterra, Alemania y  toda Europa, así como el norte de África y Oriente Medio.


Una parte importante del libro está dedicado al relato de los debates teológicos entre los judíos y los cristianos. El capítulo 40, por ejemplo, narra la historia de la disputa de Tortosa. En varios lugares, pero en particular en el capítulo 63, el rabino Ibn Virga se pregunta acerca de las causas de las persecuciones de los Yehudim, especialmente los judíos de España que, hasta sus días, “sufrieron de persecuciones más que cualquier otro pueblo”. Para responder este interrogante el Rab Ibn Virga elabora muchos argumentos y razonamientos filosóficos, teológicos e históricos. Tampoco ocultó los defectos de los propios Yehudim.  De esta manera, como dijo en su introducción, el rab Virga trató de exhortar a su pueblo a volver a Dios (teshubá) con el fin de poner fin a las persecuciones y a su sufrimiento.


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Rabbí Yosef Albo (1380-1444) y la Disputa de Tortosa Por Rab Yosef Bittón

El Rabino Yosef Albo nació en Monreal del Campo, una pequeña ciudad en Aragón, España. Él fue alumno del famoso filósofo y rabino sefaradí Jasdai Crescas. El Rab Albo fue el autor de un libro muy importante: Sefer ha’Iqarim, El libro de los Principios. Entre otras cosas, en este libro se resumen los trece principios de la fe judía formulados originalmente por Maimónides, en tres “raíces” o fundamentos.

Estas tres “raíces” son:
1. La creencia en la existencia de Dios.
2. La creencia en la revelación (=la Torá es la palabra de HaShem).
3. La creencia en la retribución divina, relacionado con la idea de la inmortalidad del alma.

La diferencia entre los principios de Maimónides y los del rabino Albo es básicamente técnica. El Rabino Albo también menciona la creencia en la unidad y la incorporeidad de Dios, la independencia de Dios del tiempo, y Su perfección. Pero él considera que estas son ramificaciones del primer principio.

Sefer ha’Iqarim también ahonda en el tema del alcance de nuestro conocimiento (epistemología =). En sus palabras: “el intelecto humano no puede alcanzar por sí mismo el conocimiento perfecto y la conducta ética, ya que su poder es limitado … por lo tanto, necesariamente, tiene que haber algo por encima de la inteligencia humana a través de lo cual  el conocimiento y la conducta pueden alcanzar un grado de excelencia “. Ese “algo”, por supuesto, es la revelación Divina, o sea, la Torá.

La Disputa de Tortosa

El Rabino Yosef Albo también es recordado por su participación en la “Disputa de Tortosa”. Este debate teológico tuvo lugar en la ciudad de Tortosa, España. Duró 67 sesiones (sic.), entre el 7 de febrero  de 1413 y el 13 de noviembre de 1414. El debate se organizó por la iniciativa del Papa Benedicto XIII, también conocido como “Papa Luna”, quien estuvo presente en la mayoria de las sesiones.

22 rabinos, que representaban a las principales comunidades de Aragón, se vieron obligados a asistir a la disputa, que se llevó a cabo en la lengua Latína. El rabino Astruc Halevy, el rabino Moshe ben Abbas y el rabino Yosef Albo se encontraban entre estos 22 sabios. El Rab Albo representó a la comunidad judía de Monreal del Campo, en Aragón. El orador principal entre los sabios judíos era el rabino Vidal Benveniste, que era experto en la lengua latina.

El responsable de llevar a cabo la disputa por el lado cristiano fue Jerónimo de Santa Fe שרי, un judío apóstata convertido al cristianismo. Su objetivo era demostrar que el Talmud apoyó la idea de que las profecías mesiánicas se cumplieron con la venida de Yeshu. Para sostener esta afirmación absurda, Jerónimo usó textos talmúdicos adulterados e interpretó los Midrashim arbitrariamente. 

Muy pronto, los rabinos se dieron cuenta que la idea original de un “debate” teológico era falsa. A los rabinos no se les permitió defenderse y exponer sus argumentos. Y cuando decían que los manuscritos presentados por Jerónimo eran falsos, los árbitros de la disputa censuraban a los Rabinos, argumentando que Jerónimo de Santa Fe, quien fue previamente un sabio judío,  era un experto en literatura Talmúdica. En un momento, el mismo Papa Benedicto XIII confesó a los rabinos que no se esperaba que ellos expusieran los dogmas de la fe judía y causaran problemas a los cristianos. Los Rabinos fueron invitados allí, explico el Papa, para ser adoctrinados en la fe cristiana, por lo que al regresar a sus ciudades se esperaba que instruyeran a los miembros de sus comunidades a abrazar la fe católica.

Mientras todas estas tortuosas sesiones tenían lugar, y aprovechando la ausencia de los líderes rabínicos, los misioneros cristianos iban a las ciudades judías y proclamaban que “los rabinos habían sido derrotados”. En el reinado de Aragón, el misionero más notable fue el tristemente célebre antisemita Vicente Ferrer (canonizado como “santo” en 1455). A los judíos se les pedía elegir entre la espada y la cruz. Los barrios judíos fueron saqueados por las turbas, miles de judíos fueron asesinados y muchos más se vieron forzados a convertirse al cristianismo.

Jerónimo se adjudicó la victoria de la disputa, lo cual fue secundado por los árbitros. A raíz de la disputa, el Papa firmó dos decretos (bulas) 1. “Contra Judeos” alentado el bautismo forzoso de los judíos de Aragón y 2. “Etsi Doctoris Gentium”, una orden del Papa para quemar todos los libros judíos, especialmente el Talmud.


Lejos de ser un debate teológico, la disputa de Tortosa fue un intento cínico de propaganda misionera para convertir los judíos de Aragón y despojarlos de sus bienes.


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Rabbí Isaac Canpantón (1360-1463) y la metodología Talmúdica Sefaradí por Rab Yosef Bittón


El Rabino Isaac Canpantón nació en Castilla, España (probablemente en Zamora) en 1360. El rabino Canpantón fue conocido como “El Gaón de Castilla”. Fue testigo de la decadencia de la judería española, sobre todo después de las persecuciones, asesinatos en masa y las conversiones forzadas de la década de 1390, y los ultrajes de Vicente Ferrer y Fernando Martínez יש.

El Rab Canpantón dirigió la Yeshibá de Zamora por muchos años. Fue sucedido por uno de sus discípulos, el rabino Shemuel al-Valensi (= de Valencia) que siguió al frente de esta prestigiosa Yeshibá hasta la expulsión de los judíos de España en 1492.

El Rabino Canpantón escribió muchos libros, pero hoy sólo sabemos de uno de sus libros, Darjé haTalmud (“La Metodología del Talmud). Darjé haTalmud es un libro corto, casi un manual, que enseña la metodología necesaria para estudiar y enseñar el Talmud. Por cierto, también nos muestra cómo se estudió el Talmud en Sefarad durante siglos. Este libro afectó la forma en que las comunidades Sefardíes estudiaron el Talmud después de la expulsión de España en Salónica, el norte de África, el Medio Oriente, etc. El rabino Ya’aqob Berab, por ejemplo, que fue una de las luminarias de Tsefat (Safed) en el siglo 16, enseñó el Talmud en su prestigiosa Yeshibá, siguiendo estrictamente la metodología de Darjé haTalmud. Rabbí Ya’aqob Berab fue el rabino que ordenó a Rabbí Yosef Caro, el autor de la Shuljan Aruj . En su Bet Yosef (YD Simán 275) Rabbi Yosef Caro menciona al rabino Canpantón con mucho honor y respeto: “הרב הגדול החסיד הריצחק קאפאנטון זל היה נוהג לעשות כן.

Rabbí Canpanton vivió una larga vida, 103 años. Murió en Peñafiel, España, en 1463. 

ספר דרכי התלמוד לרבי יצחק קנפאנטון 

El libro Darjé haTalmud contiene 15 capítulos cortos. La mayoría de ellos se ocupan de las reglas metodológicas que capacitan al estudiante a desarrollar un estudio activo y crítico del Talmud. El Rab Canpantón insiste, por ejemplo, que el estudiante tiene que leer el texto al menos tres veces, prestando mucha atención al lenguaje (diyuq) antes de examinar cualquiera de los comentarios Talmúdicos. Cuando el estudiante lee el texto tiene que preguntarse a sí mismo varias (= diez) preguntas: Por ejemplo: ¿Quiénes son los protagonistas del debate (la suguiá)? ¿Cuál es el objetivo de este texto en particular? ¿Qué novedad trata de enseñarnos? etc. Sólo después de eso, se procederá a leer los comentarios.
Una de las reglas didácticas que este libro presenta de manera sistemática es la importancia de la “anticipación” (dicho con mis propias palabras). El Rab Canpantón enseña al estudiante a leer atentamente los debates, las preguntas o la comparación entre los textos y hacer una pausa estratégica antes de seguir leyendo. Una vez que el estudiante entiende la pregunta, debe tratar de llegar por su cuenta a las respuestas y soluciones, anticipando las soluciones que la Guemará posiblemente ofrecerá. Este ejercicio didáctico es muy eficaz porque intentando una y otra vez el estudiante aprenderá a analizar su propio pensamiento y  eventualmente integrará en su propia mente el sofisticado pensamiento talmúdico.

Darjé haTalmud también enseña algunas técnicas prácticas para mejorar la memoria y la habilidad  de concentración, virtudes esenciales para llegar  a la excelencia en el estudio del Talmud.

En el capítulo 12 Darjé haTalmud examina las maneras de estudiar los comentarios del Talmud, por ejemplo, Najmánides, Rishba, etc. El autor exhorta al lector a leer los comentarios analíticamente, tratando de descubrir cuál es la principal novedad que el comentario trata de enseñar.

En el capítulo 14 el autor aclara algunos de las términos Talmúdicos menos conocidos.

El libro es muy corto (menos de 60 páginas), y está escrito en un hebreo accesible.



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Rabbi Isaac Abohab y su enciclopedia de valores judíos Por Rab Yosef Bittón

(En la ilustración se puede ver la Sinagoga de rabbi Isaac Abohab, en Tsefat, Israel)

El rabino Isaac ben Abraham Abohab fue un erudito del Talmud en la España del siglo XIV. No se sabe con certeza las fechas exactas de su nacimiento o muerte, o en qué ciudad exactamente vivió. Había por lo menos otros dos rabinos con un nombre similar:  Rabino Isaac Abohab, también conocido como el Gaón de Castilla (España, 1433-1493), y el rabino Isaac Abohab de Fonseca (Portugal, 1605-1693), que fue le primer rabino que ejerció como tal en el continente Americano.

Nuestro Rab Isaac Abohab es conocido también con el seudónimo “Menorat Hamaor”, que es su libro más célebre. El Rab Abohab era un hombre muy culto en el Talmud, en todos los aspectos del judaísmo rabínico y también en la filosofía clásica. No ejerció el rabinato profesionalmente, sino que se dedicó al comercio. Hacia el final de su vida se entregó casi exclusivamente a escribir “Menorat Hamaor”. En su introducción, y desde un profundo sentido de humildad,  asegura a sus lectores que compuso su libro principalmente para su propio uso y conocimiento.

“Menorat Hamaor”, o “El candelabro que ilumina” es un libro que contiene las enseñanzas éticas y los valores espirituales que enseñaron los rabinos del Talmud. Es considerado un clásico de la literatura judía y prácticamente una enciclopedia de los valores judíos. Se abordan con frecuencia y con mucha profundidad temas relacionados con la mente y la psicología humana.

El libro se divide en siete Nerot, o candelas, como la Menorá bíblica. Cada candela del candelabro representa un principio de ética judía.

La primera candela, por ejemplo, se ocupa de identificar y advertir sobre los excesos. Es decir, hay conductas y deseos naturales, que debemos saber administrar con inteligencia y prudencia. Por ejemplo, el deseo de comer o de tener dinero. Los rabinos enseñaron que estos deseos se pueden trasformar facilmente en adicciones o “trampas”, que si no se identifican y se evitan, podrían causar nuestra propia destrucción. Los tres temas que se abordan son: La envidia (la competencia excesiva, los celos destructivos, el resentimiento hacia quien tiene más que nosotros), el materialismo (la obsesión por la comida, el sexo o el dinero) y la honra (la obsesión por el reconocimiento, la  imagen y el aplauso). En este capítulo el autor describe con detalle cada una de estas categorías, las malas consecuencias de seguir estos caminos y la forma de mantenerse lejos de estas conductas.

“Menorat Hamaor” se convirtió en uno de los libros más estudiados en las comunidades sefaradíes. Es un libro que se puede leer y releer para encontrar inspiración espiritual. Es una guía de conducta moral que abarca prácticamente todas las áreas relacionadas con nuestra vida diaria. Menorat Hamaor no es un libro corto. Se acostumbraba a enseñarlo a los niños en el Talmud Torá y era también estudiado por adultos cada Shabbat antes de Minjá. Esta costumbre persiste aún hoy en día en varias comunidades sefaradíes. Las comunidades de judíos yemenitas tienen una enorme estima por Menorat Hamaor y en algunas congregaciones hasta hoy, es el libro al que dedican su estudio diario de Torá (como si fuera Jok leIsrael).

El libro Menorat Hamaor fue publicado docenas de veces. Incluyendo varias ediciones contemporáneas. Fue traducido al español, alemán, yiddish y algunas partes al Inglés.

Estos son los temas de las siete Nerot o candelas  (en mis propias palabras)

Primera candela: ¿Cómo evitar los excesos?
Segunda candela: ¿Cómo evitar hablar con palabras negativas o dañinas?
Tercera candela: La diligencia y el entusiasmo necesario en el cumplimiento de las Mitsvot.
Cuarta candela: La importancia de estudiar Tora permanentemente .
Quinta candela: La Teshuba, la introspección y el arrepentimiento.
Sexta candela : ¿Cómo evitar la discordia y perseguir la paz y la armonía?
Séptima candela: ¿Cómo comportarse con humildad y sencillez?

לענ מר אבי יעקב בן יהודה זל


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